Ocosingo, Chiapas.
En lo profundo de la Selva Lacandona, en la comunidad de Nueva Palestina, el miedo tiene nombre: Martín Martínez Díaz, señalado por habitantes como un presunto “narco pollero” que opera bajo el cobijo del Cártel de Sinaloa.
Vecinos tzeltales de esta comunidad acusan a Martínez Díaz de encabezar una red criminal dedicada al tráfico de personas y al cobro de extorsiones, pero también de imponer un régimen de terror. Testimonios recogidos por este medio denuncian que aquellos que se niegan a colaborar con sus operaciones son torturados, desplazados de sus hogares o incluso desaparecidos.
Las víctimas relatan golpizas brutales, amenazas de muerte y vigilancia constante.
Varios campesinos se han visto obligados a abandonar sus parcelas por miedo a represalias, mientras que otros han sido forzados a participar en actividades ilegales bajo amenaza.
A pesar de múltiples denuncias, las autoridades locales y estatales han permanecido en silencio, lo que alimenta sospechas de complicidad o, al menos, de omisión.

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